Pedalear es un acto político


Publicado el 8 octubre, 2021



¿Por qué pedalear es un acto político? Dentro de una urbe donde se priorizan a los coches y se centralizan las infraestructuras de movilidad, las calles también se convierten en espacios de reivindicación de derechos. En ellas es posible buscar nuevas formas de habitar y transportarse.

La bicicleta como modo de transporte

La micromovilidad es una alternativa que va en contra del privilegio cochista. Elegir la bicicleta como modo de transporte se torna en una decisión política.

El derecho a la ciudad se piensa como la demanda colectiva de la ciudadanía por construir y planificar una urbe con condiciones dignas que satisfagan las diversas necesidades de sus habitantes.

La movilidad urbana es un derecho y una necesidad básica de todas las personas. Pedalear es un acto político.

Inequidad en las calles

Ofelia viajó de Jalapa, Veracruz, a CDMX para estudiar. Fue en su primer año de carrera que decidió tomar la bicicleta como modo de transporte. Prefería ahorrar lo del pasaje y poder ir a su propio ritmo.

Es una actividad que disfruta, pero hay días que prefiere caminar o tomar transporte público porque no desea enfrentarse a los conductores de auto y sus coches.

Según el Índice de Movilidad Urbana del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), en México las ciudades están diseñadas para los automóviles, más que para las personas.

Entre 1990 y 2017, los vehículos en circulación crecieron a una tasa anual promedio del 5.3%, mientras que la población lo hizo a una tasa del 1.5%.

Esto, sin embargo, no significa un aumento en el porcentaje de población que se mueve en automóvil particular, que es en promedio un 29% a nivel nacional.

En la Zona Metropolitana del Valle de México, por ejemplo, se estima que únicamente el 41% de los hogares cuentan con automóvil de uso personal.

Ciclista en ciclovía Insurgentes / Crédito de la foto Rodrigo González

Pedalear es un acto político

Aunque la infraestructura automovilística y el parque vehícular crecen, quedan cientos de personas que deben y/o prefieren optar por otras vías para transportarse.

Es interesante preguntar, ¿qué sucede con otros medios de transporte como la bicicleta? ¿hay espacio para ellas en las calles? ¿hay políticas públicas que posibiliten su uso?

De acuerdo con el informe Movilidad en Bicicleta 2019 de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) de CDMX, el crecimiento de la infraestructura ciclista es disperso, no tiene cohesión y sus tramos son aislados, lo que no permite consolidar una red de movilidad digna para los ciclistas.

Además, a finales del 2020, el Congreso de la CDMX redujo el presupuesto asignado a la movilidad de peatones y ciclistas. El Fondo Público de Atención al Ciclista y al Peatón (FONACIPE) contaba con un presupuesto anual de 51.6 millones de pesos en 2019; el presupuesto de 2021 es de 4 millones 757 mil pesos.

“Es verdad que tienes mucha libertad y autonomía cuando andas en bici, pero muchas veces también se ve cortada por la infraestructura; porque no hay pasos para las bicis, porque la ciudad está pensada para los coches” comenta Ana, que ha decidido resistir en bicicleta y se mueve en ella sabiendo que las calles también le pertenecen.

Ciclista y Ecobici / Crédito de la foto Julio López

Reinvindicación del espacio público

A pesar de los obstáculos, la organización de ciclistas, colectivos y asociaciones civiles se han encargado de exigir redes de ciclovías permanentes, seguras y estratégicas.

La Coalición Cero Emisiones, por ejemplo, comenzó a trabajar y movilizarse por la permanencia de la ciclovía Insurgentes con un análisis que demuestra la importancia de rescatar espacios para ciclistas y peatones.

Y la búsqueda de condiciones dignas que aseguren el bienestar de los ciclistas continua, pues cada vez son más las personas que optan por usar una bicicleta como modo de transporte y las demandas siguen haciéndose escuchar.

Muestra de lo anterior son las cifras de SEMOVI que señalan que los viajes en bicicleta aumentaron un 221% desde marzo de 2020. Por ende, la reivindicación por desplazarse en bici en CDMX continua.

Pedalear es un acto político.

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